La Mano Mágica | Son Calenda de Pita Wild C.

Son Calenda de Pita Wild C.

Pita Wild
RITUALES CONTRA LA DEFINITIVA AUSENCIA

Jorge Pech Casanova

«Vine a Oaxaca por tres días y me he quedado siete años», refiere la pintora y grabadora Pita Wild C., quien nació en Checoslovaquia pero creció en la República Checa, cuando aquel país socialista cambió de régimen y de configuración política. Pese a los cambios socioeconómicos en su país de origen, Pita Wild decidió desde una edad muy temprana que no quería asumir un trabajo convencional y que deseaba ser artista. Por eso estudió de 2001 a 2008 en la Universidad de Ostrava, donde cursó la especialización en Artes Gráficas en la Facultad de Artes Plásticas, además de la carrera de Maestra de Arte para Preparatorias en la Facultad de Pedagogía. Por si fuera poco, durante un año (2004 a 2005) acudió a la Academia de Arte y Diseño en Bratislava, Eslovaquia, para tomar cursos en el Departmento de Grabado y otros medios. A punto de concluir la carrera, realizó un viaje de estudio a África, recorriendo Mauritania, Senegal, Gambia y Marruecos.
Cuando concluyó sus estudios, la recién graduada intentó por única vez en su vida conseguir un empleo convencional. Pero cuando el gerente de aquel lugar le preguntó: «¿Qué harías si no te aceptamos?», ella decidió que conseguiría una cámara de video y viajaría a México. Así lo hizo.
Llegó a la playa de Sayulita, en Nayarit. Después, la artista se trasladó a Real de Catorce para conocer el desierto de San Luis Potosí. Más tarde, recorrió el sureste mexicano hasta pasar a Guatemala. Vivió en San Cristóbal de las Casas, y hace ocho años residió en Tulum y en la reserva ecológica de Sian Ka‘an.
Mientras la artista pensaba trasladarse a Los Andes o al Amazonas, visitó Oaxaca. En esas capital del sureste mexiacno descubrió el taller de gráfica de Antonio Miguel Alvarado, donde tuvo contacto con el galerista Gabriel Mendoza Gagnier. La grabadora y pintora se colocó poco tiempo después enre los artistas que Gagnier respresenta en su galería La Mano Mágica, establecimiento pionero en Oaxaca.
Pita Wild fue desarrollando en Oaxaca su destreza para integrar el color en sus obras. Pasó del grabado monocromo a la policromía en la gráfica, y desarrolló su obra pictórica, pues en Europa la había practicado de manera restringida, por dar preferencia a su formación como grabadora. «Tuve que atravesar el mundo para entender el uso del color», recapitula la artista europea, quien por los años pasados en tierra oaxaqueña se describe a sí misma como “oaxacheca”.
En 2018 la artista se integró al Colectivo Arte Guenda (encabezado por la pintora y escultora Ivonne Kennedy) para participar en la exposición El sendero de los Espejos que se presentó en el Museo de los Pintores Oaxaqueños en 2019. A fin de presentar obras originales en la muestra, Pita Wild ejecutó pinturas en color sobre lienzos de espejo, siguiendo el concepto especular que dio título a la exhibiciópn conjunta.
Ahora Pita Wild presenta en La Mano Mágica su muestra Son Calenda, sobre los Días de Muertos, en la cual integra las series “Novios”, “Náufragos de mezcal”, “Maestros muertos” “Diablos de Etla y otras comparsas”. En esas series la artista reelabora sus observaciones sobre la fiesta en Oaxaca, mediante los festivos conjuntos de esqueletos que en México definió para el arte, en el siglo XIX, el extraordinario grabador José Guadalupe Posada. La grabadora checa reelabora esa iconografía en grabados sobre linóleo, la mayoría monocromos, pero en un conjunto muy llamativo aplica el color de manera armoniosa, sugestiva y vehemente.
La artista checa retoma motivos cotidianos en las artes visuales de Oaxaca y les infunde un inusual dinamismo, con notable habilidad para presentar el movimiento y los ritmos con que los festejos mortuorios llegan a un punto de ebullición mediante bailes, rituales y el ajetreo de quienes convierten en muy vivas jornadas los Días de Muertos. Pese a que muchos artistas locales han recurrido a esos mismos elementos, pocos han logrado infundir a sus imágenes la vitalidad que Pita Wild logra con sus trazos. Quizá la explicación es que, además de su evidente dominio de la línea dibujística, la artista se ha compenetrado de tal manera con las costumbres oaxaqueñas y con las peculiaridades de sus fiestas, que logra revitalizar transmitirnos como algo muy propio la imaginería que nos hemos habituado a contemplar desde que el gran grabador Posada la convirtió en un popularísimo reflejo de la realidad mexicana. Para el artista de Aguascalientes las figuras esqueléticas podían representar la contradictoria vida en nuestro país; Pita Wild C. transforma las escenas esplendorosamente vigorosas con que ha convivido en Oaxaca en una metáfora que, mediante la paradoja, afirma la vitalidad con efigies del otro mundo.
Así, la artista venida de la actual República Checa halla en Oaxaca los elementos estéticos y vitales que le permiten restituir –mediante su destreza como dibujante– el sentido vivificante de estos festejos, apelando a líneas que concentran y retienen la esencia dinámica de los rituales para el gozo, la exultación y el conjuro contra la definitiva ausencia.

Oaxaca de Juárez, septiembre de 2019

16/10/2019